Juntos hacemos Camino

 

Maxi Dominguez, voluntario de PREDIF Baleares, nos cuenta su experiencia de viaje en el Camino de Santiago.

2010. Mes de mayo. Palma de Mallorca. Una tarde como otra cualquiera. Una reunión de amigos. Unas cervezas y un desafío: no hay narices a hacer el Camino de Santiago. Un cúmulo de reticencias, aparecen los inconvenientes, pero no hay motivos suficientes para echarse atrás. El veneno ya había entrado en nosotros.

Mario que conoce bien El Camino, lo ha hecho varias veces, se encargaba de organizar los tramos , prever los recorridos más adecuados, reservar los albergues donde descansar sin sorpresas. Su conocimiento era vital y su apoyo, fuerza y valor imprescindibles. Juani era el ánimo constante, los inconvenientes y las dudas no eran problemas sin solución. Mujer de voluntad inquebrantable, dura, sacrificada. Ángel y yo estábamos expectantes, sin saber cómo nos iría en tal empresa, pero con el ánimo y la esperanza de ser capaces de ella. Nos poníamos a prueba. Nuestras handbikes, casi de estreno, iban comiendo kilómetros y kilómetros de entrenamiento, éramos conscientes de lo que nos esperaba y queríamos estar a punto. Eva y Chemari lo hacían por primera vez y también dudaban de sus capacidades. Es mítica la dureza del Camino y achanta. Rosario ya tenían experiencia en estos andares y Angelita y Mari se iban a ocupar del apoyo y la intendencia. Llevábamos coche escoba.

Todos pusimos a examen nuestra resistencia física, la capacidad de convivir juntos tantos días y con tanto que compartir y tolerar, la fortaleza psicológica que algunas veces flaqueaba y los mosqueos inevitables que superar. Aprobamos con nota.

Quedamos el día 1 de septiembre en Pedrafita Do Cebreiro y de allí partimos al día siguiente a Triacastela. Etapa dura donde las haya. La primera en toda la frente. Subes el Alto de San Roque, después el Alto Do Poio (1335 m.) y ya vas viéndole las orejas al lobo. Necesitamos ayuda para subir cuestas, no somos capaces con nuestros propios medios, las ruedas patinan cuando la pendiente es muy fuerte y los brazos queman agotados. Parada para comer el bocata, reponer fuerzas y recibir los ánimos de otros peregrinos que nos reciben asombrados con aplausos. Nos dividimos en tres grupos, los que caminan van por la senda de los peregrinos, Ángel y yo por la carretera con Mario y Juani que nos ayudan y el coche escoba marcha a preparar la llegada al siguiente albergue.

Primera noche en una habitación comunitaria, ya va oliendo a humanidad y son inevitables los encuentros con los ronquidos del vecino. Hay que levantarse temprano, desayunamos y ya nos tenemos que separar de nuevo. Nos vemos en Samos para el almuerzo de media mañana. Y subimos y bajamos, volvemos a subir para volver a bajar, … , estos gallegos están locos, las carreteras no las hacen por los valles para ir de un pueblo a otro, las hacen monte a través. Con los brazos rotos y las piernas extenuadas llegamos a Sarria para volver a subir por calles empinadas al casco antiguo del pueblo donde está el albergue, un último esfuerzo para Mario y Juani, nosotros poco podemos hacer, me empiezan a fallar los ánimos, no estoy preparado para el sacrificio.

Segunda etapa, de Sarria a Portomarín. Más de lo mismo, pero el grupo se acomoda y es un colchón prefecto frente a las adversidades. Una parada inesperada en la etapa, unas copichuelas de orujo, los caminantes aparecen y se apuntan. Más tarde el chorizo de Mari nos proporciona una merienda digna de recordar. Buen albergue el de Portomarín, aunque hay que subir y bajar calles con cuestas terribles, pero merece la pena. Un buen descanso. Asumimos nuestro destino. Las dudas empiezan a desparecer y el cuerpo responde mucho mejor que el primer día. Esto funciona, nos empezamos a acostumbrar al Camino, Santiago nos espera.

Las siguientes etapas van rodadas. A Palas de Rei, Arzúa, después a Pedrouzo y desde aquí el asalto a Santiago. Los inconvenientes ya se superan fácilmente y se disfruta mejor del siempre verde paisaje gallego, de los paisanos, de un soberbio pulpo en Casa Ezequiel en Melide, compartimos orujo a modo de gasolina a media mañana, otros refrigeramos con sidra nuestra sudorosa piel y el agua la justa y necesaria. Y no faltaron los míticos ligues del Camino.

En Ventas de Narón y desde San Paio hasta Santiago, pasando por Monte do Gozo pudimos compartir camino con los caminantes. El resto, los rodantes, por carretera y en ésta, entre Palas de Rei y Arzúa, el milagro: un paisano, en silla de ruedas y haciendo deporte a pelo por la carretera, nos avisa para que cambiemos de arcén en la curva más peligrosa donde se cierran los camiones dejándonos sin paso, justo cuando íbamos a pasar por ella.

Los albergues más o menos accesibles. Aceptables. Privados, eso sí, y reservados previamente para evitar quedarnos sin cama. Los albergues públicos no admiten reservas, acogen al peregrino según llega y nosotros podíamos quedarnos fuera; además cargaban con un rumor entre los peregrinos: se compartían chinches en ellos. Tan solo un incidente, que fue resuelto por nuestro eficiente servicio de apoyo, en Palas de Rei el albergue reservado tenía la plataforma salvaescaleras estropeada y no quisieron ofrecernos alternativa, por lo que Ángel y yo terminamos durmiendo en un hotel y en la misma cama.

Después de 172 km. llegamos a Santiago. Día glorioso al pisar con nuestras ruedas la plaza del Obradoiro. Lágrimas de alegría: ¡¡lo habíamos conseguido!!. A por la Compostela.

Al día siguiente Misa del Peregrino en la catedral, donde la garganta se ahoga de emoción. Después paseos por la ciudad, tapeo, turismo y descanso. Pero el veneno no ha sido filtrado y parece que no todos nuestros pecados han sido expiados porque empezamos a desafiarnos de nuevo, planteándonos la posibilidad de volver a hacer el Camino pero esta vez desde el principio, desde Roncesvalles.

Dos años después estamos embarcados de nuevo hacia Valencia. El día 3 de septiembre de 2012 partimos de Roncesvalles y llegamos a Castrojeriz en Burgos el día 14. No somos los mismos, algunos no han podido volver a acompañarnos y hay nuevas incorporaciones. Han sido 342 km. por otras tierras, Pamplona, Obanos, Santa María de Eunate, Estella, Puente La Reina, Monasterio de Irache, la Fuente del Vino, la sorprendentes iglesia románica y mudéjar del Santo Sepulcro de Torres del Río, Logroño, Santo Domingo de La Calzada, Atapuerca, La Catedral de Burgos, le hermosa iglesia románica de San Martín y el Canal de Castilla en Frómista, …, diferentes circunstancias, la accesibilidad bastante deficiente, pero el mismo Camino.

En 2013 llegaremos a O Cebreiro y en 2014 a Finisterre. Ésta es y será nuestra epopeya.

Podéis ver dos montajes de video del Camino de 2010 y de 2012 en los siguientes enlaces:
http://youtu.be/AHMLlEAZg24 y http://youtu.be/UYCncu5gsKg
 

2012. Roncesvalles
2010. Portomarín
2010. Monte Do Gozo
2010. Santiago
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